
Muchos creerán, erróneamente, que mis tendencias políticas me impiden ver más allá de lo que se considera “conservador” y, lejos de intentar desvanecer las dudas sobre lo que realmente piense o deje de pensar de la pena de muerte, hay ciertas cosas que sí que puedo empezar a aclarar. La primera de ellas es el sarpullido e irritabilidad que me provoca el bipartidismo en el que la sociedad está actualmente sumergida, no porque crea que es un sistema políticamente injusto, sino por la fractura social que provoca, la cual cosa empieza a afectarme mucho más directamente que las decisiones que toman una panda de chimpancés en algún hemiciclo meseteño. Dicho llanamente: o eres de extrema izquierda o eres de extrema derecha. Cada vez hay menos lugar para aquellos que creemos en posiciones que no se ajustan a ninguna de estas dos convenciones. La situación actual es la siguiente: eres “anti” o eres “pro”, pero no te quedes en medio porque entonces será otro el que se encargue de colgarte la etiqueta, a riesgo de ser arrastrado hacia un grupo absolutamente divergente con tus ideas.
Muchos pueden pensar que lo que digo es absurdo porque, muy probablemente, se trata de una cuestión de percepciones, de cómo cada individuo ve y entiende el mundo que lo rodea. Pero lo cierto es que actualmente se hace difícil ser universitario, por proponer un ejemplo, y estar de acuerdo con la aplicación del plan Boloña. Hay jóvenes a los que se nos hace difícil expresar nuestro apoyo a ciertas políticas, ideas o filosofías de vida, porque no entonan con lo que la mayoría piensa o cree, y no se ajusta a lo que los demás esperan de nosotros. Pero me calma la idea de que esta “conciencia masiva estudiantil” tan progre que impera, solo responde a las directrices de algún partido político al más puro estilo Maoísta, o modelado con las mismas directrices del partido único soviético. Que en el fondo la conciencia masiva que tienen actualmente los jóvenes es un macabro implante, un tumor que les impide generar una idea individual o un convencimiento y razonamiento propio sobre lo que es la sociedad, la política y la vida en general. Las ideas actuales solo son ideas oportunistas, son un producto envasado esperando ser consumido antes de la fecha de caducidad. Un sistema perfecto para que todos podamos parecer lo que no somos y ser lo que esperan que seamos, una pieza más perfectamente integrada en el rol estudiantil. Tan impersonal como el punto de una "i", individuos diluidos en una masa que comparte una misma creencia
Una vez más me consuela pensar que todos aquellos que ceden su firma por la causa sin leer la letra pequeña, en el fondo no son ni nunca serán un contrincante peligroso. Absolutamente incapaces de desarrollar un argumento propio sobre lo que acontece ante sus ojos. Solo se han convertido en aquello que juraron no convertirse nunca, en aquello que odian y repudian: un rebaño de ovejas balando todas un mismo lema al unísono. Eso sí, ovejas muy especiales, ya que todas creen haber llegado al razonamiento por meritos propios.
Fdo: Adrià Padilla Molina
Muchos pueden pensar que lo que digo es absurdo porque, muy probablemente, se trata de una cuestión de percepciones, de cómo cada individuo ve y entiende el mundo que lo rodea. Pero lo cierto es que actualmente se hace difícil ser universitario, por proponer un ejemplo, y estar de acuerdo con la aplicación del plan Boloña. Hay jóvenes a los que se nos hace difícil expresar nuestro apoyo a ciertas políticas, ideas o filosofías de vida, porque no entonan con lo que la mayoría piensa o cree, y no se ajusta a lo que los demás esperan de nosotros. Pero me calma la idea de que esta “conciencia masiva estudiantil” tan progre que impera, solo responde a las directrices de algún partido político al más puro estilo Maoísta, o modelado con las mismas directrices del partido único soviético. Que en el fondo la conciencia masiva que tienen actualmente los jóvenes es un macabro implante, un tumor que les impide generar una idea individual o un convencimiento y razonamiento propio sobre lo que es la sociedad, la política y la vida en general. Las ideas actuales solo son ideas oportunistas, son un producto envasado esperando ser consumido antes de la fecha de caducidad. Un sistema perfecto para que todos podamos parecer lo que no somos y ser lo que esperan que seamos, una pieza más perfectamente integrada en el rol estudiantil. Tan impersonal como el punto de una "i", individuos diluidos en una masa que comparte una misma creencia
Una vez más me consuela pensar que todos aquellos que ceden su firma por la causa sin leer la letra pequeña, en el fondo no son ni nunca serán un contrincante peligroso. Absolutamente incapaces de desarrollar un argumento propio sobre lo que acontece ante sus ojos. Solo se han convertido en aquello que juraron no convertirse nunca, en aquello que odian y repudian: un rebaño de ovejas balando todas un mismo lema al unísono. Eso sí, ovejas muy especiales, ya que todas creen haber llegado al razonamiento por meritos propios.
Fdo: Adrià Padilla Molina




